Hola, soy Miriam
Si has llegado hasta aquí, probablemente estés pensando en empezar Cross Training, pero también tengas muchas dudas. Quizá pienses que no estás en forma, que no sabrás hacer los ejercicios o que todo el mundo tendrá más experiencia que tú. Si es así, quiero que sepas una cosa: yo también me sentí exactamente igual.
Mi primer día en un box
Antes de apuntarme le di muchísimas vueltas. Tenía una amiga que ya entrenaba y me animó a probar, pero aun así me costó decidirme. Recuerdo que entraba una y otra vez al Instagram del box para mirar los entrenamientos y los ejercicios. Todo me parecía muy difícil y pensaba que no sería capaz de hacer nada de eso.
Al final me dije: «Voy a probar y que sea lo que tenga que ser».
Los primeros días fueron un caos. No entendía los nombres de los ejercicios, se me olvidaba qué venía después, estaba pendiente de todo el mundo para no equivocarme y, aun así, me equivocaba muchas veces. Me sentía completamente perdida.
Pero pasó algo que no esperaba.
No fue el primer día, ni el segundo, ni el tercero. Fue a partir de la cuarta clase cuando hice clic.
Empecé a disfrutar del ambiente, de entrenar al aire libre, de conocer gente nueva y, sobre todo, de ver cómo iba mejorando poco a poco. Un día no podía mover un peso y, unas semanas después, ya era capaz de hacerlo. Esa sensación de superarte a ti misma es difícil de explicar hasta que la vives.
Fue entonces cuando entendí que el Cross Training no consistía en ser la mejor desde el primer día. Consistía en volver al día siguiente siendo un poquito mejor que ayer.
El Cross Training no consiste en ser la mejor desde el primer día. Consiste en volver al día siguiente siendo un poquito mejor que ayer.»
